2.18.2007

Quid hoc E-Diarium inscriptum SAL?


          Este blog o, como yo lo prefiero llamar, Electronicum Diarium (en adelante E-Diarium) inicia su andadura hoy. Nace como un complemento a la página que hace algo más de un año pude inaugurar gracias a la generosidad técnica de dos amigos, hermana de sangre, una, de afectos y aficiones, otro, que me brindaron la oportunidad de dar a conocer lo poco o mucho de mis inquietudes docentes e investigadoras y sacarlo de su enclaustramiento en las paredes de mi despacho de trabajo, del aula de la Facultad donde imparto mis clases o de las diversas bibliotecas que me surten de libros para mi actividad profesional, buena parte de la cual he dedicado al estudio de la SAL, "divino" elemento, según Homero (Il. IX 214) y Platón (Tim. 60e), que ha dejado una fuerte impresión y huella en mi trabajo y vida personal.
Quiero iniciar este E-Diarium uniéndome a las reflexiones de dos colegas, D. Luis Charlo Brea, Catedrático de Filología Latina de mi Departamento (en su trabajo aún inédito "A modo de confesión"), y Dña. Ciriaca Morano, CSIC (“Reflexiones sobre la `defensa´ de las Humanidades”, en J. Costas Rodríguez (coord.), Ad amicam amicissime scripta. Homenaje a la Profa. M.ª J. López de Ayala y Genovés, Madrid 2005, pp. 311-315) y compartirlas con algún lector, sobre todo si es joven estudiante universitario, de Filología Clásica o de otra especialidad de las llamadas "de Letras", futuro profesional, en definitiva, de la Lengua, de la Literatura, de la Historia, en definitiva, de las Ciencias Humanísticas (yo sí me atrevo a llamar a estos saberes “ciencia”).
             Las personas que nos consideramos “humanistas”, aunque sólo sea por dedicarnos a los llamados saberes humanísticos, estamos constantemente amenazados por el fantasma de la desaparición, no sólo en la docencia y la investigación, sino peor aún, como dice Dña. Ciriaca Morano, “de la conciencia colectiva de nuestro país y del ámbito europeo”.
          Nosotros, los "humanistas", helenistas y latinistas, sabemos cuál es nuestra función social (no sé si todos), pero ¿y el resto de la sociedad? A lo largo de la historia, el latín y sus profesores, sus dómines, hemos tenido muy mala "prensa"
-reconoce con cierta pesadumbre mi amigo D. Luis Charlo-. Sin embargo, él no necesita encontrar motivos o razones para justificar su labor y su utilidad social. Sabe latín, y sabe enseñarlo; es suficiente. Y yo doy fe de ello.
            Pero es cierto; la imagen popular, o mejor dicho, impopular del "gramático" o profesor de latín que "no sabe" estaba ya tan difundida desde el siglo XVII que se había consagrado como un tipo literario con tan ilustres representantes como el dómine Cabra quevedesco. Me viene a la memoria el capítulo de D. Luis Gil "Vilipendio del gramático" de su excelente Panorama social del humanismo español (Madrid 1997 [2ªed.], pp. 281-288).
Es importante asumir, en primer lugar, una postura de autocrítica y tomar conciencia de nuestro verdadero papel hoy, en el siglo XXI, y no echar la culpa de la situación de las humanidades sólo, que también, a nuestros gobernantes.
          En un mundo cada vez más globalizado, en el que el valor de las ciencias aplicadas y la tecnología no se cuestiona porque posibilitan de forma clara, práctica y rápida el desarrollo de la sociedad y la mejora de la calidad de vida, yo (me) pregunto ¿los profesionales de los saberes humanísticos somos responsables, en alguna medida, de que la sociedad nos vuelva la espalda?

      Asistimos atónitos a oleadas de alumnos, hijos de la LOGSE, que llegan a la Universidad -cada año en menor número, eso sí-, desconociendo los más mínimos rudimentos y fundamentos de nuestra cultura occidental, -“de un valor incuestionable, que nunca debe medirse en términos de rentabilidad”, vociferan nuestros políticos de turno, que legislatura tras legislatura no hacen sino contradecir y pisotear esta verdad-, estudiantes, no pocos, con faltas de ortografía, pobreza de expresión, escasa capacidad de reflexión crítica y creatividad… y, lo que es peor, muchos de ellos saliendo ("egresando" dirían algunos) de tan ínclita institución prácticamente igual a como entraron, culturalmente hablando.
          El terrible déficit que la situación de desmantelamiento del latín y el griego clásico está produciendo en la formación de los jóvenes alcanza a todas las carreras universitarias: algunos compañeros de mi área y yo misma, que hemos llegado a impartir clases a alumnos procedentes de diez facultades y tres Campus diferentes de la UCA, hemos podido constatar que la mayor parte de los jóvenes estudiantes encuentran poco o nada familiares las palabras de raíz griega o latina que conforman la terminología de su especialidad técnico-científica, y esta dificultad aumentará en el futuro, porque los itinerarios científicos y tecnológicos de Secundaria no incluyen como obligatoria dentro de sus Planes de Estudio una asignatura básica para dichos itinerarios como es "Latín y Griego Clasico", lenguas que son vistas en las nuevas tendencias educativas como irrelevantes u obsoletas. Esta situación pone de relieve la escasa preocupación por parte de las autoridades académicas y de los órganos administrativos por mejorar el caos docente y discente de la terminología especializada (grecolatina en un alto porcentaje) de cualquiera de los dominios científicos.
        Pero tampoco nuestras aulas “humanísticas” escapan a este desastre. Los alumnos terminan secundaria sabiendo cada vez menos latín, no hablemos de griego clásico. ¿Se puede llegar a ser un especialista y profesional de cualquiera de nuestras lenguas (y literaturas) modernas europeas, incluido el español, sin saber prácticamente latín? Hoy por hoy, parece que sí (O tempora! O mores!, ille Arpinas conclamaret). Lo mismo podría decirse con respecto al joven historiador de época antigua, medieval o moderna: ¿cómo puede conformarse (Aloisii Miraglia exemplo utar) con ver en una fotografía el contenido de un cofre que encierra tesoros valiosos disponiendo de la llave que lo abre? Todos los años oigo soluciones como: “hay que bajar el nivel, reducir el programa teórico, empezar con las declinaciones (incluso con los nuestros), si los alumnos no saben conjugar el subjuntivo español, ¿cómo van a saber el latino?…” o, en el peor de los casos, escuchamos a muchos confesarse "quemados" y reconocer vencidos que “esto tiene poca o ninguna solución”.
            A este desalentador panorama hemos de unir dos influyentes y fulgurantes figuras entre el personal docente, teratodídimos de la Reforma Educativa: el burócrata -"que hace del trabajo de enseñar el permanente naufragio en un océano de papeles y cuestionarios que hoy es"- y el psicopedagogo -"responsable de la desnortadora orientación de nuestros jovenes".
          ¿Realmente no hay solución? Los profesionales de los saberes humanísticos, profesores e investigadores, ¿somos en alguna medida responsables de este cataclismo por no querer ver que, tras las cuatro paredes de nuestras torres de marfil, custodiadas por los versos sonoros de Homero y de Virgilio o la prosa elegante de Platón y Cicerón, existen otras vías, unas nuevas y por el momento solitarias, otras sordidissimae (ut Plinius dicit), pero muy concurridas, para difundir nuestro patrimonio cultural clásico, grecolatino, humanístico?
        Aunque vemos que Virgilio, excelente poeta, evitó hablar de los jardines y sólo escogió las flores, no por esta causa debemos dejar de investigar cuestiones olvidadas o nos apartará la humildad de los temas (PLIN. nat. 14, 7).
         He de confesar que estas otras rutas, marcadas por los túmulos mercuriales de nuestros humanistas del Renacimiento, las descubrí no hace mucho tiempo, unos caminos difíciles, escabrosos, cansados (sobre todo para las humanistas, cuyas "alforjas" aún pesan demasiado)..., pero ¿impracticables? No, por suerte hay compañeros de Universidad, colegas de Institutos de Enseñanza Secundaria y uiuae Latinitatis fautores que ya han empezado a recorrerlos de nuevo haciéndolos más accesible, ayudados también de las nuevas tecnologías, a los que venimos por detrás con paso inseguro y lento.
         Las nuevas TIC... otro día trataré este tema en relación con la enseñanza. Baste por ahora apuntar que el mal docente lo será siempre, con o sin instrumenta tecnológicos. ¿O se imaginan al dómine Cabra dando una clase magistral con Power Point?
      Este E-Diarium nace, en fin, con la intención, por un lado, de reflejar por escrito mi modesta lucha contra la "barbarie" del siglo XXI -empezando por la mía propia-, y esparcirle encima la severísima y vengadora fuerza de la SAL, aniquiladora de tiranías (VVLG. iud. 9, 45) y, por otro lado, de reflexionar, de forma abierta, explícita y sin complejos, sobre lo que los saberes humanísticos pueden aportar a los problemas que interesan a la sociedad actual, en unos momentos tan decisivos de Convergencia Europea y entrada en el Espacio Europeo de Educación Superior.

DIXI

SPERO FORE, BENIGNE LECTOR, VT HOC INSVLSVM E-DIARIVM
NVLLO SALE NIGRO A TE CONDITVM SIT.

VALE

2 comentarios:

  1. Ludouicus Charlo22:31:00

    Ludouicus Charlo dixit:
    In tuo blog meum commentarium scribere conatus sum. Sed utrum hoc feci nescio. Ideo etiam hic illud adiungo: "Neque errores neque tuam, cara Sandra, inelegantiam ego agnosco. Nequeo, ergo, eos deridere. Immo, hanc inuideo et illos mihi postulo et desidero. Omnes, e contra, tuas aseuerationes, tum ex von Albrech cum ex Milena, quam personaliter aliquando salutaui, dessumptas, toto corde subscribo.

    Sed haec est mea iudicandi forma. Hodie NON stylum, NON uerba, NON sintagmata ciceroniana, ut omnes collegae (Eduardus, Iohaquinus, etc.) postulant, imitanda sunt. Hoc idem neolatini iam fecerunt. Illi, re uera, totam literaturam Latinam usque ad unguem cognouerunt, et Latine quam perfecte et locuti sunt et scripserunt, et nobis aliam nouam et perexcelentem, certe, literaturam reliquerunt. Sed suum obiectiuum minime obtinuerunt. Maccarronicum Latinum, ut iam antea opus ceruantinum cum libbelis de re caballaria fecerat, eos erradicarunt

    Loqui, tamen, et scribere Latine tibi promitto. Mihi iuuat et prosit. Placet etiam. Sed quotidiano, non eleganti, sermone."

    Cura ut ualeas.

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  2. Amice et sodalis Ludouice,
    fortasse sunt qui huius e-diarii errores et inelegantiam derideant, sed ego Latine scribo ad proficiendum et, ut Michaelis von Albrech(1) dicit, propter argumentum utilitatis: "Recte enim hodierna Latine scribendi magistra Americana(2) eum, qui Latine scribit, antiquiorum scripta melius intellegere dixit. Is enim, qui Latine scribit, ad scriptores intellegendos explicandosque eximie praeparatus est. Quisquis enim exercitatione cottidiana elocutionis Caesarianae Ciceronianaeque peritus est, etiam ceterorum scriptorum poetarumque scribendi genera diiudicare poterit. Idemque solutae orationis consuetudine eruditus sermonis poetici proprietates accuratius persequetur perscribetque".
    Ergo aude, sodalis Ludouice, loqui loqui loqui et scribere scribere et scribere. Neque quisquam derideat errores eius, qui discendi studio Latine scribit aut loquitur (quispiam usus sit verbo "garrire"). Alioquin amittemus sodalem amabilem et strenuum -ut Nicolaus Sallmann dicit(3)-, quem uetemus erroribus proficere. Non colimus barbariem, sed multa experientia, fortasse huiusce modi aspera, errata nostra superabimus et ad astra perueniemus Latina. "Qui non errat, non progreditur" -quidam dixit. Certe est...
    SED NOBIS OPVS EST OPTIMIS PROFESSORIBVS QVI ERRORIBVS PROGREDI VETANT.
    ________
    (1) "De lengua Latina in Philologia Latina adhibenda", Acta Selecta X Conuentus Academiae Latinitati Fouendae (Matriti, 2-7 Septembris 2002), Romae-Matriti, 2006, pp. 35-36.
    (2) Milena Minkova, An Introduction to Latin Prose Composition, London: Wimbledon Publishing Company 2001, p.3. Cf. eiusdem, «De textibus Latinis componendis» in libro qui inscribitur: Acta selecta noni conventus Academiae Latinitati Fovendae (Jyväskylä 1997), Romae 2002, pp. 171?185 (de Godefrido de Vinosalvo, qui anno circiter MCCX mortuus est).
    (3) "De duobus generibus Latinitatis hodiernis", Acta Selecta X Conuentus Academiae Latinitati Fouendae (Matriti, 2-7 Septembris 2002), Romae-Matriti, 2006, p. 236.

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